Actualmente las juventudes rurales, campesinas, indígenas, se encuentran frente a la mayor crisis financiera de nuestra historia a nivel mundial, con pocas oportunidades de fomentar un desarrollo rural sostenible y justo.
La globalización está provocando resultados desequilibrados, tanto entre países como dentro de ellos; la economía crece, pero crece simultáneamente la desigualdad y la pobreza; se crea riqueza pero hay demasiados países y personas que no comparten sus beneficios. Estos desequilibrios globales, son moralmente inaceptables y políticamente insostenibles.
Las juventudes rurales se encuentran frente a escándalos de corrupción, nepotismo, falsas promesas electorales, sumisión de gobiernos y políticos a la macro dictadura del capitalismo neoliberal. Los y las jóvenes no sienten interés por la política, más bien muestran actitudes de decepción, que crea, desconfianza, desprecio y hasta indignación; careciendo de una política como ejercicio básico de ciudadanía.
El joven rural actual, se encuentra envuelto en la modernidad, con imitaciones en papeles diferentes, variación de estilos, música, con pérdida de identidad, se encuentra en constante movimiento, fomentando el éxodo rural.
Aun viven en un sistema machista que impone sus juicios y costumbres, en una sociedad de doble moral, una para las mujeres y otra para los varones, en donde que todavía las niñas crecen en un mundo contaminado de estereotipos de género y en la que para destacar en las esferas públicas las mujeres tienen que trabajar el doble o el triple que los varones.
Estamos en una etapa de contemplación de un problema planetario, calentamiento global y producción de agro combustibles; se enfrenta cambios climáticos como huracanes catastróficos, sismos, más sequías, más inundaciones, más olas de calor, desaparición de ecosistemas y de especies enteras. El ser humano es el primer causante de la acelerada degradación del planeta y desequilibrio ecológico; todos somos corresponsables, pero en muy distintos grados; Estamos en emergencia, ricos y pobres.
Con iniciativa de atención especial a la juventud rural, se pretende contribuir a un desarrollo sostenible con equidad y conciencia ecológica; asegurando una Educación integral pertinente y de calidad.
Apostamos por recuperar el ejercicio auténtico de ciudadanía, propiciando una participación eficaz y consciente en los espacios de acción, transformación de la sociedad y en el cambio de estructuras estatales.
La responsabilidad urge impulsar, reclamar y practicar una economía que tenga en cuenta las necesidades de las mayorías, en este caso de manera particular las juventudes rurales y una política no excluyente, una cultura de cercanía hacia los demás, una visión holística que haga comulgar y vivir en armonía.
Fortalecer organizaciones sociales locales y nacionales es relevante, ya que mediante la organización, se rescata las cosmovisiones culturales, también permite articular acciones a la vez crear redes de trabajo y de esperanza con la única finalidad de mejorar la calidad de vida.
LUZ MERY BENAVIDES ORRILLO
COORDINADORA AMERICA LATINA
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